Los laboratorios donde se construye el futuro de Facebook

Facebook tiene una misión: conectar la humanidad en los próximos 10 años. Mark Zuckerberg tiene esa obsesión y no escatima esfuerzos para conseguirlo. Ya han superado los 1.700 millones de usuarios conectados a su servicio, pero quedan todavía más de dos tercios. No solo se trata de dar acceso gratis, como hacen con Internet.org, sino también de contar con la tecnología necesaria para hacerlo posible.

Facebook, cuyo lema inicial fue “muévete rápido y rompe cosas”, piensa en grande. En lugar de encargar proyectos y delegar en terceros, ha decidido crear su propio laboratorio. Por primera vez se tiene acceso, sin ser empleado de Facebook, proveedor y investigador, a un centro que abrió hace solo ocho semanas, pero que se ha gestado en los dos últimos años. El primero lo dedicaron a proyectar cómo tendría que ser el centro. El segundo, a hacerlo realidad. Aparentemente, nada ha cambiado en la que ha sido la su sede desde que dejaron los aledaños de Palo Alto y Stanford, en un antiguo centro de investigación de HP, pero por dentro en el 1 de Hacker Way todo es distinto.

La mayor parte de los empleados están ahora en la moderna nave ideada por Frank Gehry, incluído Zuckerberg, mientras que, en este amplio espacio donde se harían las delicias de cualquier aficionado al bricolaje, se fragua el futuro de su expansión. Oficialmente la zona se llama Área 404, en referencia al conocido error de Internet, la paǵina que aparece en cualquier navegador cuando no se encuentra lo que se busca. “Lo que no se encuentra, lo creamos”, dice Mikal Greaves, encargado de mecánica y energía en el centro. Spencer Burns es el otro líder del centro, especializado en diseño y materiales, han creado un tándem que agiliza la creación de piezas. Humor no les falta, el lema del centro, visible en paneles y en la manga de sus camisetas es “¿Qué podría ir mal?”. Greaves remarca la importancia de tener prototipos de alta calidad al instante: “Podemos probar y experimentar al instante. Hacer piezas mejores, sin tener que esperar a que tengamos el material o que los proveedores lleguen a tiempo”.

En total suman 2.043 metros cuadrados de maquinaria para crear los drones Aquila, ultraligeros y pensados para dar conexión a Internet. Durante la visita se hizo hincapié en la seguridad. Poco recomendable salir de las líneas amarillas que marcan los pasillos y prohibido entrar sin gafas de protección.

Aunque es difícil de cuantificar el ahorro, el equipo presume de uno de sus primeros aparatos, un sistema para grabar en tres dimensiones, Surround 360, con 17 cámaras y sonido envolvente. Burns clara que Oculus es el único producto de hardware de Facebook que llega al cliente final. Aquí se desarrolla parte de la tecnología pero el fabricante final de las gafas, hasta el momento, ha sido Samsung en el caso de la versión más comercial, y el equipo fundacional en las más avanzadas, las Rift. “Nadie nos asocia con hardware, pero es necesario para cumplir nuestros planes. Hacemos satélites, investigación en gafas y nuevas tecnologías láser para comunicación”, remarcan.

Burns, encargado de ir activando diferentes máquinas de impresión en tres dimensiones o fresadoras de última generación capaces de generar metales ligeros y resistente con formas complejas, cree que este método de trabajo les permite innovar con mayor rapidez. “Al estar todos juntos, charlamos, hablamos, comentamos y compartimos qué ha ido bien y qué no. Es un entorno tranquilo pero también especializado. Nunca había tenido acceso a tanto material”, presume.

Reconocen que han limpiado todo para la visita y los trabajadores van a entrar algo más tarde. A primera vista no se ven más que banco corridos y máquinas de fundición, corte y pulido, pero los detalles marcan la diferencia. Todas las mesas están motorizadas, se pueden subir o bajar según el tipo de trabajo a realizar. Algunas herramientas caen del techo, están unidas por un cable. De nuevo, hay una sorpresa. Tienen un sistema hidráulico que las sube o baja según necesidad y también las lleva de un lado a otro por raíles en el techo.

Facebook no ha compartido el coste de todo este equipamiento. Se han limitado a decir que es “lo mejor de lo mejor, la última tecnología disponible y vamos a renovar constantemente”.

En total son 60 los empleados que usan las máquinas de manera habitual. Han contratado a seis muy concretos, dedicados al mantenimiento y explicación del material, capaces de tener todo bajo control incluso en situaciones poco habituales en la empresa. El resto no tienen el acceso vedado. “Aquí no se viene a jugar o experimentar, no es para eso. Pero si alguien tiene un proyecto o tiene que hacer un prototipo, nos coordinamos, le damos formación y ayuda y nos aseguramos de que no le falte nada”, insiste Greaves. ¿Viene Zuckerberg por aquí? “Sí, de vez en cuando, pero no suele avisar”, zanja Burns con tono de misterio.

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